Disfrutando del camino - Natxo Basañez

Disfrutando del camino - Natxo Basañez

lunes, 30 de abril de 2012

Medio fin de semana épico

No todo salió según lo esperado este fin de semana. Para los que no leyeron la entrada pasada, la idea era participar en dos eventos, sábado y domingo. Tan sólo pude acudir a uno pero pensándolo bien ya en frío, menos mal!

El viernes por la noche recibía un e-mail que me dejaba fuera de participar en los pedal-car race del día siguiente. Esta historia comienza hace unos meses cuando me proponen formar parte de un equipo de estos de coches a pedales. Yo acepto y le comento que le iré avisando de mi disponibilidad. De vez en cuando lo hablábamos y la semana pasada le mando un correo preguntando si queda una plaza para mí y me contesta que sí diciéndome la hora de salida y el plan. El viernes le escribo para que me diga ya la hora exacta y punto de recogida y me dice que ha dicho que sí a otra persona porque no estaba seguro de si yo iba al final. ¿A alguno le parece normal? En mí opinión me la jugaron. El chico me comenta que ya nos veremos en la siguiente y que puedo probar el coche antes pero me parece que le van a dar pomada al individuo. Un buen escorias el chico.

Y yendo a lo importante, el domingo todo salió según lo planeado ¿seguro? no, ni de coña. Ni por asomo. Lo que iba a ser una marcha tranquila de 24 millas por el Peak District se convirtió en el más absoluto infierno. Nueve horas y media (El tiempo límite estaba en 10h) de sufrimiento, más retirados que en la guerra y el sonido de ambulancias describen a la perfección el día. No tengo la ropa más adecuada para el monte y menos para un día de frío, lluvia, algo de granizo, el viento mas fuerte que jamas he sentido y 9h y 30mins a la intemperie pero ya hablaremos de esto.

Salíamos a las 4 de la mañana de Cranfield para llegar allí sobre las 7, recoger dorsales, manta térmica, silbato, algo de comida y bebida, poder  desayunar algo y finalmente partir. Eramos 5 los que nos habíamos animado a la caminata, Marta, Usue y Ainhoa harían la de 12 millas y por otro lado, el guerrero Jon y el intrépido Natxo Gacela Humana, haríamos la de 24. 

Ingenuo

Nuestra salida se dió a las 7:30 desde el pueblo de Castleton bajo una lluvia que no  anticipaba en absoluto lo que encontraríamos unos cientos de metros más arriba. Se me ocurrió la brillante idea de salir en pantalón corto de correr pero tras alcanzar la primera cima, experimentar el frío y viento que allí hacía y calarme hasta los huesos, el pene empezó a congelarse haciendome presagiar una futura infección y no tuve otro remedio que ponerme mi ropaje de consuelo. Con esto me refiero a un pantalón de chandal de estos que cuando se mojan llegan a pesar cerca de la tonelada y pareces un rapero. 

Hasta la milla 13 no tuvimos ningún problema importante pero una cima en esta milla nos puso en nuestro sitio trás casi verme derribado en repetidas ocasiones por el viento, estar calados y llenos de barro, y sentir un frío constante en el cuerpo. Por si fuera poco, a Jon le apareció un dolor en la rodilla que no le dejaba bajar en condiciones. Lo estábamos pasando un poco mal ya pero el segundo punto de control nos hizo ver la cruda realidad. Estaba casi en la cima, oscuro, con mucha lluvia, no se que parecía aquello. Habría allí 25 o 30 tíos que se retiraban repartidos en: con mantas térmicas, en la ambulancia, la furgoneta de la organización, llorando (estos no, jaja). Nos preguntan si seguimos o nos retiramos, no me lo había planteado, me hacen dudar seriamente, no tengo ni idea de monte y nos dicen que la peor parte está por llegar. Le miro a Jon que se esta comiendo un bocadillo bajo la lluvia y me dice que ni de coña y que no sabe ni por qué hemos parado, menudo gudari jaja. Le digo que espere a ver si sale alguien y seguimos con ellos. Al instante salenunas 7 personas y nos unimos al grupo, sólo quedan 10 millas que habrá que contar hacia atrás.



El resto de la caminata se resume en subir muy fuerte y bajar muy lento y pelados de frío. Se hizo muy lento. Mucho desnivel, un viento que me tiró al suelo alguna vez, ropa calada, dolor de rodilla de Jon y una gran alegría de llegar a la meta completan la descripción del día.

Finishers

Las chicas por lo que comentan sufrieron de lo lindo también pero acabaron como está "mandao". Nos dieron a todos una medalla que sabe muy bien como premio a tanto esfuerzo.
No me arrepiento de haber ido pero dudo de si lo haría otra vez. Me quedó un sabor de boca un poco malo de la montaña, demasiado sufrimiento quizás. Espero recuperar esa visión agradable de ella que tenía hasta ahora. 

Un abrazo insensatos!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin duda la clave es el gorro!
Con ese gorro aprendiste a sufrir!jaj
Un saludo manin!

Natxo dijo...

Gracias, ese gorro siempre implica dureza!

Anónimo dijo...

jajajajaja menudas pintas!!